¿Cuáles son los beneficios de la arquitectura sostenible?

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¿Es posible vivir en una casa que tan solo utilice energía solar? ¿O en un hogar rodeado de vegetación que esté construido únicamente con materiales reciclables? Lo es, y serían dos buenos ejemplos de lo que hoy en día llamamos arquitectura sostenible, una rama del ecourbanismo que ya es una realidad consolidada en algunos países, y que está cerca de conseguirse en otros como en España.

Bajo el paraguas de la arquitectura sostenible se encuentran además otros términos que cumplen los mismos (o incluso más) requisitos, como podrían ser la bio-construcción, la arquitectura verde o la ecoarquitectura, es decir, las estructuras que son amigables con el medio ambiente. Pero repasemos antes las características y beneficios que puede tener la arquitectura sostenible, también denominada arquitectura ecológica o sustentable.

 

En primer lugar, para que una edificación pueda calificarse como sostenible o ecológica, ésta debe utilizar naturalmente materiales de construcción que sean sostenibles, pero también tiene que emplearlos de manera eficiente, y ha de tener una aproximación bioclimática en su construcción, esto es, que no se produzca un alto impacto en el entorno del lugar de construcción.

 

Otras de sus características hacen referencia a:

 

  • El diseño, que debe contemplar la reducción del impacto ambiental para la ejecución del proyecto urbanístico.
  • La legalidad: los proyectos deben ajustarse a la legislación local urbana vigente.
  • La eficiencia energética:  es fundamental reducir el consumo energético mediante la autogeneración de energía natural (como por ejemplo en los sistemas de paneles solares, drenajes y jardines verticales).
  • El equilibrio ecológico: cuanto menor sea la huella dejada por el hombre en cada construcción, mejor será el producto final.
  • Las construcciones ligeras: los materiales ecológicos (tales como la madera y el hormigón reciclado) y los sostenibles (como los paneles de captación energética y los sistemas de drenajes) son claves.
  • La perdurabilidad: la gestión de los recursos energéticos garantiza un menor deterioro de las infraestructuras, ya que el diseño optimiza el aprovechamiento del agua y la luz solar.
  • El reciclaje: muchos de los materiales de construcción son reciclados, y provienen del aprovechamiento de residuos mineros e industriales. Evitar el derroche de recursos y materiales también resulta fundamental.

 

En cuanto a sus beneficios, podrían considerarse hasta de tres tipos: ambientales, económicos y sociales.

Beneficios ambientales

Los ambientales tal vez sean los beneficios más importantes de todos, porque el objetivo final de la construcción sostenible es preservar el ambiente y evitar el agotamiento de los recursos naturales del planeta. Estas acciones permiten reducir las emisiones de gases tóxicos, mejorar la calidad de agua, obtener un aire más puro, conservar el agua, reducir los flujos de residuos, conservar y restaurar los recursos naturales, y reducir los residuos contaminantes.

Beneficios económicos

Pero en la arquitectura sostenible también se producen beneficios económicos, porque utilizando materiales sostenibles se reduce el consumo de energía y se mejora su eficiencia. Esto permite reducir los costes de operación, optimizar el ciclo de vida útil del edificio, aumentar el valor de la propiedad, y mejorar la calidad de vida de los ocupantes (mejor salud, y más productividad).

Beneficios sociales

Y con frecuencia olvidados o ignorados, los beneficios sociales de la arquitectura ecológica no son pocos: con la mejora de la calidad ambiental interior se puede mejorar el confort de los ocupantes y crear un ambiente agradable desde el punto de vista estético, entre otras ventajas.

Como conclusión, podría decirse que, en general, las ventajas de la arquitectura sostenible superan a sus inconvenientes, aunque naturalmente, estos últimos siempre han de tenerse en cuenta para intentar minimizarlos. Uno de ellos podría ser que, en general, su precio suele ser más elevado. Pero incluso este mayor precio podría compensarse, o incluso rentabilizarse, si se logra que las energías renovables acaben generando excedentes energéticos.